miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Qué es el TDAH?


Según los investigadores Romero y Lavigne (2005), el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un término específico que se refiere a un grupo de trastornos escolares y no escolares, que se manifiestan como dificultades significativas para el aprendizaje y la adaptación familiar, escolar y social. 

Este trastorno es  intrínseco a la persona que lo padece, es decir, es debido a una alteración neuropsicológica que provoca disfunciones en los mecanismos de control ejecutivo del comportamiento, que afecta de modo directo a los siguientes procesos psicológicos de atención sostenida, memoria de trabajo, autorregulación de la motivación y del afecto, internalización del lenguaje, y procesos de análisis y síntesis. Aunque el TDAH puede ocurrir conjuntamente con otros trastornos o influencias externas, no es el resultado de estas condiciones o influencias.

En cuanto a los síntomas de este trastorno, éstos varían con la edad (APA, 1995), de manera que en los niños más pequeños se manifiesta una actividad motora más intensa que en niños mayores; se distinguen tres tipos de TDAH: Inatento, Hiperactivo-Impulsivo y Combinado; no se tratan de unidades diferenciadas, ya que en ocasiones predominan la inatención, la hiperactividad o ambas.

A continuación, exponemos un protocolo de detección, si algún conocido cumple la mitad o más de los ítems, recomendamos valorarlo. Esperamos que os ayude.
       
 COMPLETE PONIENDO EN LA CASILLA SI O NO, SEGÚN SEA EL COMPORTAMIENTO DE SU HIJO /A.
INATENCIÓN
a) Frecuentemente no puede mantener la atención focalizada en los detalles o comete errores por falta de cuidado en las tareas escolares, laborales y/ o en otras actividades.

 

b) Frecuentemente tiene dificultad en mantener la atención en tareas o en el desarrollo de actividades lúdicas.

c) Frecuentemente no parece escuchar cuando se le dirige la palabra.

d) Frecuentemente falla en el intento de seguir las instrucciones y/o fracasa en completar sus actividades escolares, tareas domésticas u obligaciones en su lugar de trabajo (no debido a conductas de oposición o dificultad para comprender las indicaciones)

e) Frecuentemente tiene dificultades en organizar sus tareas y actividades.

f) Frecuentemente evita, manifiesta desagrado y/o rechaza comprometerse en la realización de tareas escolares o caseras que requieren un esfuerzo mental sostenido.

g) Frecuentemente pierde los elementos necesarios para sus tareas o actividades, ya sea que se trate de hojas, encargos escolares, cuadernos, útiles, juguetes, herramientas, etc.

 

h) Frecuentemente es distraído por estímulos extraños.

 

i) Frecuentemente se olvida de las actividades de realización cotidiana.

HIPERACTIVIDAD
a) Frecuentemente juega o mueve inquietamente dedos, manos, o pies y/o se retuerce en el asiento.

b) Frecuentemente deja su asiento en el aula o en otras situaciones en las que se espera que permanezca sentado.

c) Frecuentemente corre y/o trepa en exceso en situaciones en las que es inapropiado (en adolescentes y adultos este criterio debe limitarse a los sentimientos subjetivos de desasosiego e impaciencia).

d) Frecuentemente tiene dificultades para participar o disfrutar de actividades de descanso y ocio.

e) Frecuentemente está como en funcionamiento permanente y/ o a menudo está en acción como si estuviese impulsado por un motor.

f) Frecuentemente habla excesivamente.


IMPULSIVIDAD
a) Frecuentemente comienza a contestar o hablar antes que la pregunta se haya completado.

 

b) Frecuentemente tiene dificultades en esperar su turno en juegos o conversaciones.

c) Frecuentemente interrumpe o se entromete en las actividades de otros



jueves, 14 de febrero de 2013

Comunicación familiar

Todas las familias pasan por etapas difíciles. Aunque los conflictos pueden ser desconcertantes, o incluso graves, no tienen por qué distorsionar la comunicación familiar. Existen sugerencias para paliar los problemas y al mismo tiempo mantener abiertas las líneas de comunicación.

Mi hijo adolescente ya no me habla
Recomendaciones para superar las dificultades:
Amor y paciencia son los dos ingredientes necesarios en toda comunicación familiar y que deben ajustarse a la edad del hijo.
Al comunicarse es necesario mirarse a los ojos, hablar a la misma altura física y psicológica y asentir con el gesto como fórmula para aprobar y demostrar interés. También es conveniente exponer breves preguntas que confirmen la escucha activa: ¿de verdad?  ¿Por qué no me cuentas más?...
Es preciso matizar que no es adecuado el hacer comentarios como “¿has terminado ya?”, “tengo prisa”, “pues vaya tontería me cuentas..." Es frustrante para el hijo el fijarse en otros aspectos no relacionados con la comunicación como el peinado, el orden del cuarto, la ropa. Es muy decepcionante también  que desea cuando nos hable nos centremos en el mal uso o pronunciación de palabras, o en incorrecciones gramaticales. Los padres tenemos el deber de entender la lengua de trapo de nuestro bebé o nuestro adolescente, y saber que desea transmitirnos. Este esfuerzo, por nuestra parte, de comprensión y entendimiento es parte fundamental de la comunicación.
Pasos para intentar solucionar el problema por parte de los padres:
  1. Análisis:
    Preguntarse ¿cuál es el problema?.. No encontramos tiempo, no encontramos lugar adecuado, no tenemos tema de conversación. ¿Por qué no me habla?... se ha aislado, me he olvidado de él/ella durante años, sufre una pérdida afectiva…No se pregunte ¿Quién tiene la culpa? Pues sin duda es de los dos partes.
  2. Buscar información:
    ¿Qué soluciones hay?, depende de la investigación previa. Puede ser que se necesite un mediador familiar, o una psicóloga, o un buen libro, o un amigo de los dos. Es preciso volver a encontrar un cauce, un camino de unión: he comprado unas entradas para el cine, ¿quieres venir conmigo?, te invito.
  3. Propuesta de resolución:
    Ya tenemos el camino, ahora el padre debe dar el primer paso e invitar al hijo o hija a acompañarle en el paseo. “Por favor escúchame, necesito hablar contigo, tengo algo importante que decirte, vamos a darnos un tiempo nuevo de diálogo, es una prueba, un mes, salimos a pasear un rato como hoy, dime qué piensas”.
  4. Evaluación:
    Anote sus impresiones y sobre todo anote las contestaciones de su hijo. Será la forma de poder comparar situaciones y mejorar.
  5. Plan de futuro:
    A medias con su hijo planteen una forma conveniente para comunicarse como ir al futbol o al espectáculo deportivo que más les interese a ambos, ir de excursión al monte, salir a comer, ir al cine…
Sugerencias.
  • Resuelva los problemas uno a uno. No es buena idea discutir varios temas al mismo tiempo. Cuando esto sucede las familias pierden con facilidad el enfoque de los temas importantes.
  • Busque maneras creativas de resolver los problemas. Cuando se trata de resolver conflictos, los padres deben tener en cuenta que pueden existir más de una solución para cada problema. Padres e hijos deben trabajar juntos para encontrar soluciones que sean satisfactorias para ambos. La flexibilidad para resolver problemas es una habilidad muy buena que los niños pueden aprender. Si una solución no funciona, los padres deben tratar de ser suficientemente flexibles para encontrar otra.
  • Sea educado. Durante los conflictos, quizás más que en otras ocasiones, los padres deben tratar a sus hijos con el mismo respeto con que tratarían a cualquier otra persona. Los niños son personas también, y por lo tanto merecen ser tratados con respeto. A veces durante el calor de la discusión o el desacuerdo, los padres les dicen cosas a sus hijos que nunca dirían a otro pariente o amistad cercana.
  • Hable en primera persona. Cuando discuta temas conflictivos con sus hijos, los padres deben siempre tratar de referirse a los problemas conforme a su opinión. Por ejemplo, en lugar de decir "Tú nunca recoges la ropa ", los padres pueden decir "Yo me siento frustrada cuando tu no recoges tu ropa." Al usar "Yo", los padres expresan a sus hijos como les hace sentir su conducta, en lugar de acusarlos o humillarlos. Hablar en primera persona es efectivo con los niños, porque ellos no tienden a rebelarse contra las normas recibidas y con los adolescentes, porque se sienten menos amenazados que si se les habla con acusaciones y/o culpa. Hablando de "YO" también enseña a sus hijos a ser responsables de sus actos. Los padres que expresan sus sentimientos de esta manera están enseñando a sus hijos a comportarse así también.
  • Esté dispuesto a perdonar. Enseñe a sus hijos a perdonar, haciéndolo usted mismo.

miércoles, 23 de enero de 2013

Post de Bienvenida

Pese a estar unos años inactivo, queremos agradecer vuestra participación en el Blog.

En estos años, ha incrementado el número de trabajadores a sabiendas de los tiempos que corren. En todo este tiempo, nos hemos actualizado en las redes sociales; tenemos cuenta tanto en Facebook como en Twitter, donde podéis seguirnos como amigos para estar informados y en contacto.

Poco a poco iremos actualizando el blog con temas interesantes relacionados con las diversas actividades que se llevan a cabo en nuestra profesión. Esperamos vuestro interés y participación , así cómo las opiniones y dudas que tengan al respecto.

Atentamente,

Clínica Mentes.